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Está claro que cada colectivo tira hacia sus intereses. Los usuarios defienden su derecho de acceso libre a la cultura, más allá de la protección y cobro de cantidades a cuenta que proponen las entidades gestoras. Por su lado, los autores (al menos una parte de ellos) buscan aumentar sus retribuciones, realizando una interpretación más restrictiva de los derechos de los usuarios.

Leo hoy en el blog de David Bravo una interesante entrevista a José Luis Borau, en la cual hay varias perlas al respecto del canon y de la gestión que se realiza de los derechos de autor. No obstante, hay una que es mi favorita sin lugar a dudas:

Hay gente que dice que compra sus artilugios y no se bajan películas ni discos. Pero es que eso no se puede controlar. Hay presunción de inocencia, sí. Pero también hay una presunción de culpabilidad. Usted y yo cuando pagamos los impuestos, pagamos por los delitos que cometen los demás

El contenido de esta respuesta me ha trastocado lo que creía saber respecto a los impuestos y al Derecho en general. Ahora resulta que la realidad es que cuando pagamos impuestos, pagamos por los delitos que cometen los demás (como robar la tele, tal y como se veía en el ejemplo anterior puesto por la SGAE), y no lo hacemos para participar en muchas otras iniciativas del Estado. Por otro lado, parece extraerse de dicha afirmación que se está intentando equiparar el canon (que recordemos tiene un destino final particular) con un impuesto (que de acuerdo con mis libros, siguen siendo una forma de cumplir el interés general). Realmente en nuestros impuestos se presupone que somos culpables y por ello pagamos? En mi opinión es una interpretación cuanto minimo cuestionable.

Podemos pensar que el canon cumple una función de interés general indirectamente, al acabar permitiéndo un acceso general a la cultura dentro de los márgenes habilitados por su existencia. Pero la remuneración dónde acaba? Basta ver que ni tan siquiera la totalidad de autores tiene acceso al cobro de dicha cantidad, quedando esta remuneración limitada de facto a un pequeño grupo de personas. Permitir que la gestión del canon recaiga en una entidad privada sin ánimo de lucro no hace sino levantar más preguntas sobre su correcta gestión, y la adecuación de la imposición general de dicha cantidad. Hay gente que la paga porque piensa que se harán grandes cosas con el canon, y posibilidades teóricas no faltan.

Pensemos en qué se podría realizar en el caso de que el canon fuera gestionado directamente por el Estado. Pese a que también podrían existir los mismos problemas, también existe la posibilidad utópica de que finalmente su uso fuera destinado a fines más correctos. Veríais el canon más soportable si con dichas cantidades se sufragase el pago de becas, pago a investigadores para la liberalización de sus investigaciones en el ámbito del dominio público, y mejoras culturales en general? Tal vez en este caso sí que podríamos plantearnos que el canon realmente sirve para algo.

Sergio Carrasco Mayans es Ingeniero de Telecomunicaciones, Informático, y Licenciado en Derecho por la Universitat Oberta de Catalunya, especializado en Derecho de las Nuevas Tecnologías y en Derecho Público.